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sábado, 14 de mayo de 2016

AMA Y AMATE

Amar conscientemente es una de las experiencias más maravillosas que podamos imaginar. Cuanto más profundo es el nivel de conciencia en el cual vivamos, más profunda y gratificante será nuestra vida. Cuando amas eres libre y puedes hacer lo que quieras. El verdadero amor, el Amor Consciente es la continua creación de tu ser. No se trata de llegar a una meta determinada, sino de crecer por dentro, irradiando Aquello que está en el interior de todos los hombres, aquello que llamamos Amor. El Amor es el sentimiento de Unidad y Conciencia que está dentro de tu Corazón. Cuando amamos a alguien estamos en contacto con el Amor universal que está dentro de cada uno de nosotros y lo irradiamos a nuestro alrededor.

1. Trabajar por tu Paz Interior
2. Aprender a Perdonar
3. Amarte a ti mismo
4. Obedecer a la Voz Interior
5. Vivir el momento presente.
6. Dar antes de recibir
7. Actuar con Sinceridad

El amar es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida. Amar es no exigirle al otro que actúe de acuerdo con tus expectativas, es valorarlo por ser quien es, no por como tú desearías que fuera, es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídos más fuertes y más maduras, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano. Amar, es amar al otro en su totalidad, es amar su auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo

No es mi problema

Un ratón, mirando por un agujero en la pared, ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete.
Sintió emoción imaginando qué podría ser lo que contenía. Quedó aterrorizado cuando descubrió que ¡¡¡ era una ratonera !!!
Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos:
"Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!!!"
La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo:
- Discúlpeme Sr. Ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda.
El ratón fue hasta el cordero y le dice:
- ¡¡¡ Hay una ratonera en la casa, una ratonera !!!
- Discúlpeme Sr. Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer, sólamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.
El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:
- Pero, ¿ acaso yo estoy en peligro? Pienso que no…. es más ... Estoy segura que no.
Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido para encarar a la ratonera del granjero.
Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra mordió a la mujer.
El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, no existe nada mejor que una sopa.
El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.
Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo.
Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

MORALEJA: la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención.... habría que pensarlo dos veces.

lunes, 9 de julio de 2012

EL ÁRBOL DE LOS PROBLEMAS




Había contratado un carpintero para ayudarme a reparar mi vieja granja. Él acababa de finalizar su primer día de trabajo que había sido muy duro. Su sierra eléctrica se había estropeado lo que le había hecho perder mucho tiempo y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar.

Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Nos dirigíamos a la puerta de su casa y se detuvo brevemente frente a un precioso olivo centenario. Tocó el tronco con ambas manos.
Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. La energia había cambiado completamente. Posteriormente me acompañó hasta el coche.
Cuando pasamos cerca del olivo, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo visto cuando entramos.
- Ese es mi árbol de los problemas, – contestó
- Sé que no puedo evitar tener problemas durante el día como hoy en el trabajo por ejemplo, pero no quiero traer estos problemas a mi casa. Así que cuando llego aquí por la noche cuelgo mis problemas en el árbol. Luego a la mañana cuando salgo de mi casa los recojo otra vez.
- Lo curioso es, – dijo sonriendo – que cuando salgo a la mañana a recoger los problemas del árbol, ni remotamente encuentro tantos como los que recuerdo haber dejado la noche anterior.

EL SACO DE CARBÓN




Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto...


Su padre, lo llamó. Jaimito, lo siguió, diciendo en forma irritada:


- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo!


Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo:


- Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela.


El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso:
- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó.


El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como el tendedero estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa.


Cuando, el padre regresó y le preguntó:


- Hijo ¿Qué tal te sientes?


- Cansado pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.


El padre tomó al niño de la mano y le dijo: - Ven conmigo quiero mostrarte algo.
Lo colocó frente a un espejo que le permite ver todo su cuerpo.... ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo:


- Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros mismos

El Agua que quería ser Fuego




"Ya estoy cansada de ser fría y de correr río abajo. Dicen que soy necesaria. Pero yo preferiría ser hermosa. Y encender entusiasmos. Y hacer arder el
corazón de los enamorados y ser roja y cálida.
Dicen que yo purifico lo que toco, pero más fuerza purificadora tiene el fuego. Quisiera ser fuego y llama.
Así pensaba en Septiembre el agua de un río de montaña. Y como quería ser fuego, decidió escribir una carta a Dios y pedir que cambiara su identidad.
"Querido Dios: tú me hiciste agua. Pero quiero decirte con todo respeto que me he cansado de ser transparente. Prefiero el color rojo para mí. Desearía
ser fuego. ¿Puede ser? Tú mismo, Señor te identificaste con la zarza
ardiente y dijiste que habías venido a poner fuego en la tierra. No
recuerdo que nunca te compararas con el agua. Por eso, creo que
comprenderás mi deseo. No es un simple capricho. Yo necesito este cambio
para mi realización personal".
El agua, salía todas las mañanas a su orilla para ver si llegaba la respuesta de Dios. Una tarde pasó una lancha muy blanca y dejó caer al agua un sobre muy
rojo. El agua lo abrió y lo leyó: "Querida hija: me apresuro a contestar
tu carta. Parece que te has cansado de ser agua, yo lo siento mucho
porque no eres un agua cualquiera. Tu abuela fue la que me bautizó en el
Jordán, y yo te tenía destinada a caer sobre la cabeza de muchos niños.
Tú preparas el camino del fuego. Mi Espíritu no baja a nadie que no
haya sido lavado por ti. El agua es siempre primero que el fuego".
Mientras el agua estaba embebida leyendo la carta, Dios bajó a su lado y la contempló en silencio. El agua se miró a sí misma y vio el rostro de
Dios reflejado en ella.
Y Dios seguía sonriendo, esperando una respuesta. Ella comprendió que el privilegio de reflejar el rostro de Dios, sólo lo tiene el agua limpia. Suspiró y
dijo:" Sí Señor, seguiré siendo agua, seguiré siendo tu espejo.
Gracias".

viernes, 1 de junio de 2012

BAÑO DE SILENCIO




Debes hacer silencio, ingresar a lo profundo de tu ser y darte hermosos Baños de Silencio. Tu contigo mismo, Tu con el encuentro de tu Ser interior. Ese ser tan maravilloso que se encuentra en lo profundo de ti, y que es tu verdad. Y este encuentro, te ayudara a fortalecer tu espíritu.
Jamás le tengas temor al silencio porque la paz del encuentro con tu propio ser en el silencio de tu verdad te revitalizará todos tus cuerpos, físico, psíquico, mental y emocional .Y así, la fortaleza que te dará el silencio te dará una tremenda fuerza para poder expresarte en el mundo exterior en el que vives.

¿Como lo realizamos?, pues...... busquemos un lugar tranquilo donde nadie ni nada pueda molestarnos. Nos sentamos muy cómodos, entornamos los ojos y solo nos concentramos en la entrada y salida del aire por la nariz, alejando los pensamientos, cuando estos vienen aceptarlos y dejarlos ir, hasta que logremos un hermoso silencio 

Esto fortifica enérgicamente el cerebro y el espíritu y nos pondrá en contacto con los buenos pensamientos. Con nuestro ser Angélico, con esa maravillosa voz que nunca la escuchamos y es el gran sabio que llevamos dentro Así, en el silencio de nuestro ser, podremos solucionar muchos problemas cotidianos, y podrás comprender muchas actitudes de seres que te rodean. Llevando a tu vida la Luz de tu interior con la real expresión de tu Divino.
Produce el encuentro mágico con tu ser en el silencio de la Verdad para luego realizar baños de estrellas y así brillar en el firmamento de la vida.
Sé positivo, no olvides de sonreír al levantarte y agradecer por todas las cosas que tienes. Saluda a los árboles a los pájaros y a todos los objetos que te rodean y te ayudan.
Mírate al espejo y sonreí, date una hermosa y gran sonrisa, así estas  impulsando endorfinas de alegría, para poder irradiar felicidad y a la vez que te ayudas, ayudas a las personas que te rodean. 
¿Ves? ¿Cuán importante son los baños de silencio?, permítete ser feliz y re-encontrarte. Abraza a todas las personas con las que te encuentras, el ser humano necesita calor de otro ser humano, di "Te Amo" dos palabras mágicas que a mí me cambiaron la vida y te pasó esta experiencia.
Mírate al espejo y di tu nombre sonriendo, haz muecas hasta que tu rostro se afloje y luego, cuando sientas que nada puede perturbarte, coloca amor , paz y comprensión, para dar a los demás. Date una vez al día, el obsequio de amor de mimarte y amarte en el baño de silencio y cuando puedas tener un encuentro con la naturaleza, pues hazlo y te darás cuenta que eres parte de ella y co-creando con ella, estas creando con Dios, con el ser bello e irrepetible que eres.
Haz tu silencio en ingresa en la maravillosa verdad de tu Sendero interior hacia un Mundo mejor.

lunes, 19 de marzo de 2012

Deja secar la ira


Mariana se puso toda feliz por haber ganado de regalo un juego de té de color azul. Al día siguiente, Julia, su amiguita, vino bien temprano a invitarla a jugar. Mariana no podía pues saldría con su madre aquella mañana. Julia entonces pidió a Mariana que le prestara su juego de té para que ella pudiera jugar sola en el jardín del edificio en que vivían.
Ella no quería prestar su flamante regalo pero ante la insistencia de la amiga decidió, cambió de idea haciendo hincapié en el cuidado de aquel juguete tan especial.
Al volver del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego de té tirado al suelo. Faltaban algunas tazas y la bandeja estaba rota. Llorando y muy molesta Mariana se desahogó con su mamá "¿ves mamá lo que hizo Julia conmigo? Le presté mi juguete y ella lo descuidó todo y lo dejó tirado en el suelo". Totalmente descontrolada Mariana quería ir a la casa de Julia a pedir explicaciones, pero su madre cariñosamente le dijo:
"Hijita, ¿te acuerdas de aquel día cuando saliste con tu vestido nuevo todo blanco y un coche que pasaba te salpicó de lodo tu ropa? Al llegar a casa querías lavar inmediatamente el vestido pero tu abuelita no te dejó. ¿Recuerdas lo que dijo tu abuela? Ella dijo que había que dejar que el barro se secara, porque después sería más fácil quitar la mancha. Así es hijita, con la ira es lo mismo, deja la ira secarse primero, después es mucho más fácil resolver todo".
Mariana no entendía todo muy bien, pero decidió seguir el consejo de su madre y fue a ver el televisor. Un rato después sonó el timbre de la puerta...Era Julia, con una caja en las manos y sin más preámbulo ella dijo:
"Mariana, ¿recuerdas al niño malcriado de la otra calle, el que a menudo nos molesta? Él vino para jugar conmigo y no lo dejé porque creí que no cuidaría tu juego de té pero él se enojó y destruyó el regalo que me habías prestado.

Cuando le conté a mi madre ella preocupada me llevó a comprar otro igualito, para ti. ¡Espero que no estés enojada conmigo. No fue mi culpa!"
"¡No hay problema!, dijo Mariana, ¡mi ira ya secó!
Y dando un fuerte abrazo a su amiga, la tomó de la mano y la llevó a su cuarto para contarle la historia del vestido nuevo ensuciado de lodo".
Nunca reacciones mientras sientas ira. La ira nos ciega e impide que veamos las cosas como ellas realmente son. Así evitarás cometer injusticias y ganarás el respeto de los demás por tu posición ponderada y correcta delante de una situación difícil.
Acuérdate siempre: ¡Deja secar la ira!

domingo, 18 de marzo de 2012

El erizo




Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

 El puerco espín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se  abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.  
 Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.  De esa forma pudieron sobrevivir.

LA LLAVE



Maestro, ¿cuál es la llave para la perfección? – le preguntó un discípulo a su maestro.
- La aceptación del presente – le respondió.
- Pero maestro, el presente no siempre es positivo.
- Aprende de él.
- A veces no depende de mí aquello que me pasa – continuó diciendo el chico.
- Pero vives, sientes y piensas ante cada hecho. Aquello que experimentas te fortalece y te abre las puertas de un mayor bien.
- ¿Incluso cuando siento dolor por lo que vivo?
- Entonces es cuando más se te ofrece la oportunidad de elevar tu alma.
- ¿El sufrir? – interrumpió el discípulo.
- ¡No, hijo! El darte cuenta que el sufrimiento que se vive está unido a una parte de ti. Abriendo la puerta de esta parte, liberarás parte de lo que te aferra a la materia, y entonces tu espíritu se elevará.
- Entonces ¿es necesario padecer para la Ascensión?
- Es necesario desapegarte de todo lo que te rodea y acepta cada presente como un paso más hacia tu iluminación. En ella verás la Luz de tu ser y el sentido de la Creación
El discípulo quedó un rato pensativo y a continuación preguntó nuevamente al maestro:
- Maestro, la aceptación, entonces, ¿es la llave de la felicidad?
- Y el sentir a Dios en ti, porqué tú eres parte de Él.
- El anciano sabio dio media vuelta y dejó a su discípulo pensativo con las palabras que acababa de escuchar.
El chico se quedó quieto durante un instante. Luego, se sentó en una piedra del jardín en forma de asiento. Estando allí, reflexionó sobre las palabras de su tutor y se preguntó: ¿cómo puedo sentir a Dios en mí? A continuación, como si del árbol más próximo viniese, una voz clara y firme le dijo:
- Siente el amor en ti y abre tu corazón.
El chico quedó en silencio. Cerró los ojos y dejó pasar el tiempo.
Por allí pasó nuevamente su maestro y vio como unas lágrimas resbalaban por la cara de su discípulo.
Por la tarde, se volvieron a encontrar y el maestro le preguntó:
- Has sentido a Dios en ti ?
- Maestro, después de separarnos me he puesto a reflexionar sobre lo que me has comentado, y haciéndolo, he oído una voz que me decía que sintiese a Dios en mi interior. He cerrado los ojos y he abierto el corazón. Entonces he sentido el amor más puro, fuerte e incondicional nunca sentido. He visto una Luz que me abrazaba y he sentido tanta ternura, protección y estima que me he puesto a llorar. Esta Luz me decía que ella era yo y que nunca he estado solo. No podía dejar de llorar, pero era un lloro de amor, de alegría, de gozo, no de tristeza. (Después de un silencio, el chico continuó emocionado hablando al maestro): Yo no era yo. Yo era Dios. Sentía su fuerza, su paz y una comprensión ilimitada de todo lo creado. Yo era mucho más que lo que parezco ser. No sé cómo decirlo, maestro, pero era inmenso, poderoso y una luz serena, amorosa en su estado más puro.
- ¿Qué has aprendido de esta experiencia?
- Que yo no soy yo y todo está en su perfecto lugar – le respondió el discípulo.
- ¿Y qué me dices de tu vida? – preguntó el maestro.
- Yo Soy la vida eterna en perfecta armonía según la Voluntad Divina.
El maestro sonrió y le dijo:
- Hijo, has abierto tu corazón y has sentido a Dios en ti. Que tus pasos recuerden en todo momento, que cada paso dado te llevarán a ti, vivas lo que vivas.
Y dejó solo al chico. El joven le hizo una sonrisa, dio media vuelta y se fue contento, sabiendo que lo que le había pasado le había regalado una nueva vida a partir de ahora.
El maestro se giró y vio una gran Luz radiante que rodeaba al chico lleno de vitalidad y con ansias de aprender. Seres amorosos le rodeaban en su caminar alegre y juvenil.

El árbol confundido


Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y
satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: "No sabía quién era."

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano, si realmente lo
intentas, podrás tener sabrosas manzanas. "¿Ves que fácil es?"

No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y "¿Ves que
bellas son?"

Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más
frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres
sobre la tierra. Yo te daré la solución: "No dediques tu vida a ser como
los demás quieran que seas... Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo,
escucha tu voz interior." Y dicho esto, el búho desapareció.

¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? Se preguntaba el árbol
desesperado, cuando de pronto, comprendió... Y cerrando los ojos y los
oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior
diciéndole:

"Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y
tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a
los viajeros, belleza al paisaje...

Tienes una misión "Cúmplela".

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto
llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.



Y tú… ¿dejas crecer el roble que hay en ti?
En la vida, todos tienen un destino que cumplir, un espacio que llenar.
No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.
Sólo nosotros podemos saber quiénes somos...

Pantalones Mojados


Que Dios nos ayude a ver las oportunidades de hacer bien y de ser solidarios con los que están alrededor nuestro...

Un niño de nueve años esta ubicado en su pupitre y, de repente, hay un charco a sus pies y la parte de adelante de sus pantalones esta mojada.

Piensa que su corazón se va a detener porque no puede imaginarse como esto pudo haber sucedido. Nunca antes le había pasado.

Y sabe que cuando los niños se den cuenta no habrá final. Cuando las niñas se den cuenta, no volverán a hablarle mientras viva.

El niño piensa que su corazón se va a detener; agacha la cabeza y dice esta oración: “Querido Dios, esta es una emergencia! Necesito tu ayuda ahora! Dentro de cinco minutos estoy muerto!”

Al levantar la cabeza después de su oración ve venir a la maestra con una mirada que dice que ha sido descubierto.

Mientras la profesora camina hacia el, una compañera de nombre Susie va cargando un pez dorado en un acuario lleno de agua.

Susie se tropieza frente a la profesora e inexplicablemente derrama toda el agua en el regazo del muchacho.

El niño aparenta estar enojado, pero al mismo tiempo esta diciendo dentro de si: “Gracias, Señor! Gracias, Señor!\”'' Ahora, de repente, en lugar de ser ridiculizado, el niño es objeto de simpatía.

La profesora lo lleva rápidamente abajo y le hace poner unos shorts de gimnasia mientras se secan sus pantalones.

Todos los otros niños están arrodillados limpiando alrededor de su pupitre. La simpatía es maravillosa. Pero como así es la vida, el ridículo que le habría tocado enfrentar fue pasado sobre alguien mas: Susie.

Ella trata de ayudar, pero le dicen que se quite: ‘Has hecho suficiente, torpe!’

Al final de la jornada, mientras están esperando el bus, el niño se dirige a Susie y, en un murmullo dice: “Lo hiciste a propósito, verdad?”

Susie le responde, también en un murmullo: “Yo también me orine en los pantalones una vez”.

Que Dios nos ayude a ver las oportunidades de hacer bien y de ser solidarios con los que están alrededor nuestro

El Chino y el Arroz



Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino poniendo un plato con arroz en la tumba vecina.
El hombre se dirigió al chino y le preguntó:
-"Disculpe señor, ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer el arroz?
-"Sí", responde el chino, "cuando el suyo venga a oler sus flores..."
Moraleja: Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. Las personas son diferentes, por lo tanto actúan diferente y piensan diferente. No juzgues...solamente comprende... y si no lo puedes comprender...OLVÍDALO.

El Amor Incondicional



Una pareja de enamorados, Toro Bravo y Nube Azul fueron a pedir consejo a una persona vieja.

- Nosotros nos amamos y vamos a casarnos. Pero nos amamos tanto que queremos un consejo que nos garantice estar para siempre juntos, que nos asegure estar uno al lado del otro hasta la muerte. ¿Hay algo que podamos hacer?

Y el viejo, emocionado al verlos tan jóvenes, tan apasionados y tan ansiosos por una palabra, les dijo:

- Hacer lo que pueda ser hecho, aunque sean tareas muy difíciles. Tú, Nube
Azul, debes escalar el monte al norte solo con una red, debes cazar el halcón más fuerte y traerlo aquí, con vida, hasta el tercer día después de la luna llena. Y tú, Toro Bravo, debes escalar la montaña del trueno; allá encima encontrarás a la más brava de todas las águilas. Solamente con una red deberás atraparla y traerla para mí, viva!

Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron para cumplir con la misión.

El viejo las sacó de las bolsas y constató que eran verdaderamente hermosos ejemplares de los animales que él les había pedido.

-Y ahora, qué debemos hacer? Los jóvenes le preguntaron.

-Tomen las aves y amárrenlas una a otra por las patas con esas cintas de cuero.
Cuando estén amarradas, suéltenlas para que vuelen, libres.

Ellos hicieron lo que les fue ordenado y soltaron los pájaros. El águila y el
halcón intentaron volar, pero apenas consiguieron dar pequeños saltos por el terreno.

Minutos después, irritados por la imposibilidad de volar, las aves comenzaron a
agredirse una a otra, picándose hasta lastimarse.

Entonces, el viejo dijo:

- Jamás se olviden lo que están viendo. Y este es mi consejo: Ustedes son como el águila y el halcón. Si estuvieran amarrados uno al otro, aunque fuera por amor, no sólo vivirán arrastrándose sino también, mas tarde o mas temprano, comenzarán a lastimarse uno al otro.

Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos, pero jamás amarrados.

Libera a la persona que amas para que ella pueda volar con sus propias alas

Esta es una verdad en el matrimonio y también en las relaciones familiares, amistades y profesionales.

Respeta el libre albedrío y el derecho de las personas de volar rumbo a sus sueños.

viernes, 16 de marzo de 2012

El cofre de los Cristales rotos

Érase una vez un anciano que había perdido a su esposa y vivía solo. Había trabajado duramente como sastre toda su vida, pero los infortunios lo habían dejado en bancarrota, y ahora era tan viejo que ya no podía trabajar.

Las manos le temblaban tanto que no podía enhebrar una aguja, y la visión se le había enturbiado demasiado para hacer una costura recta. Tenía tres hijos varones, pero los tres habían crecido y se habían casado, y estaban tan ocupados con su propia vida que sólo tenían tiempo para cenar con su padre una vez por semana.

El anciano estaba cada vez más débil, y los hijos lo visitaban cada vez menos.
— No quieren estar conmigo ahora -se decía- porque tienen miedo de que yo me convierta en una carga.
Se pasó una noche en vela pensando qué sería de él y al fin trazó un plan.

A la mañana siguiente fue a ver a su amigo el carpintero y le pidió que le fabricara un cofre grande. Luego fue a ver a su amigo el cerrajero y le pidió que le diera un cerrojo viejo. Por último fue a ver a su amigo el vidriero y le pidió todos los fragmentos de vidrio roto que tuviera.

El anciano se llevó el cofre a casa, lo llenó hasta el tope de vidrios rotos, le echó llave y lo puso bajo la mesa de la cocina. Cuando sus hijos fueron a cenar, lo tocaron con los pies.
— ¿Qué hay en ese cofre? preguntaron, mirando bajo la mesa.
— Oh, nada -respondió el anciano-, sólo algunas cosillas que he ahorrado.

Sus hijos lo empujaron y vieron que era muy pesado. Lo patearon y oyeron un tintineo.
— Debe estar lleno con el oro que ahorró a lo largo de los años -susurraron.

Deliberaron y comprendieron que debían custodiar el tesoro. Decidieron turnarse para vivir con el viejo, y así podrían cuidar también de él. La primera semana el hijo menor se mudó a la casa del padre, y lo cuidó y le cocinó. A la semana siguiente lo reemplazó el segundo hijo, y la semana siguiente acudió el mayor. Así siguieron por un tiempo.

Al fin el anciano padre enfermó y falleció. Los hijos le hicieron un bonito funeral, pues sabían que una fortuna los aguardaba bajo la mesa de la cocina, y podían costearse un gasto grande con el viejo. Cuando terminó la ceremonia, buscaron en toda la casa hasta encontrar la llave, y abrieron el cofre. Por cierto, lo encontraron lleno de vidrios rotos.
— ¿Qué triquiñuela infame! -exclamó el hijo mayor-. ¡Qué crueldad hacia sus hijos!
— Pero, ¿qué podía hacer? -preguntó tristemente el segundo hijo-. Seamos francos. De no haber sido por el cofre, lo habríamos descuidado hasta el final de sus días.

— Estoy avergonzado de mí mismo -sollozó el hijo menor-. Obligamos a nuestro padre a rebajarse al engaño, porque no observamos el mandamiento que él nos enseñó cuando éramos pequeños. Pero el hijo mayor volcó el cofre para asegurarse de que no hubiera ningún objeto valioso oculto entre los vidrios. Desparramó los vidrios en el suelo hasta vaciar el cofre.

Los tres hermanos miraron silenciosamente dentro, donde leyeron una inscripción que el padre les había dejado en el fondo: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.

El cofre de vidrio roto / William J. Bennet 

OBSTACULOS EN LA VIDA




Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino.
Luego se escondió y observó para ver si alguien quitaba la roca.
Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y cortesanos pasaron por el camino, y simplemente giraron y pasaron al lado de la roca.
Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra del camino.
Luego pasó un campesino con una carga de verduras.
Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino.
Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró.
Mientras recogía su carga de vegetales, vio una bolsa en el suelo, justo donde había estado la roca.
Abrió la bolsa y, dentro de ella, encontró una cartera que contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.
El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.
Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar, si se actúa en vez de quejarse.